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Poesia costarriquenha atual - 1ª Parte
By Mía Gallegos Domíngues Posted in Costa Rica, Literatura, Poesia on 30 de Junho, 2026 835 words
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LA PRESENCIA

Era la infancia y yo tenía un jardín secreto,
me perdía entre el murmullo y el canto del viento.
A veces había sol
y sentía la presencia de lo innombrable,
por ejemplo, el llanto de un árbol que había que talar.
Creo que era de manzana rosa, de fruto blanquecino.
También estaban las amapolas con su florescencia bermellón,
rodeadas por abejas hambrientas,

Yo no quería salir del jardín.
Era un guardado recinto.
Sabía que estaba encantado y quería perderme en él.
Dentro de la casa estaba mi madre.
Estaba rota.
No lloraba, no, pero era triste su andar.
Era triste su mirada
y su paso huidizo.

No caminaba,
deambulaba,
se perdía entre su cuarto
y no salía de las cuatro paredes.
Creo que la habitación no tenía puertas
y ella nunca fue al jardín.

Mientras tanto yo
esperaba a alguna figura singular en el sendero.
Un ángel, quizás, una voz sonora,
un eco,
un paso,
alguien hermoso y temible a la vez.
Lo hallé después, en la vida,
en un recodo del camino,
y me perdí para siempre.
Y aquí estoy sin poder abrir la puerta.
¿Dónde quedaron los árboles susurrantes?
¿Dónde se curvó el viento?
Ya no hay un sendero de piedrecillas.
Mi madre ha muerto.
El jardín ya no existe.
Solo está la vibración
y la presencia.

*-*-*

PRESENÇA

Era a infância e eu tinha um jardim secreto,
perdia-me entre o murmúrio e o canto do vento.
Às vezes havia sol
e sentia a presença do inominável,
por exemplo, o canto de uma árvore que tinha de ser abatida.
Creio que era uma macieira de frutos rosa esbranquiçados.
Havia também papoulas na sua floração vermelha,
rodeadas por abelhas esfomeadas,

Eu não queria sair do jardim.
Era um recinto resguardado.
Sabia que estava encantado e queria perder-me nele.
Dentro de casa estava a minha mãe.
Estava exausta.
Não chorava, não, mas era triste o seu andar.
Era triste o seu olhar
e o seu passo esquivo.

Não caminhava,
deambulava,
perdia-se entre as paredes do seu quarto
e daí não saía.
Creio que o quarto não tinha portas
e ela nunca foi ao jardim.

Entretanto eu
esperava alguma figura singular no carreiro.
Um anjo, talvez, uma voz sonora,
um eco,
um passo,
alguém belo e temível ao mesmo tempo.
Encontrei-o, depois, na vida,
numa curva do caminho,
e perdi-me para sempre.
E aqui estou sem conseguir abrir a porta.
Onde ficaram as árvores sussurrantes?
Onde se curvou o vento?
Já não há um carreiro de pedrinhas.
A minha mãe morreu.
O jardim já não existe.
Resta apenas a vibração
e a presença.

*-*-*-*-*-

EL MURMULLO DE LAS COSAS

Me inquieta el murmullo de las cosas,
las llaves,
los libros puestos al azar,
la ropa que descansa sobre la silla,
la caja de lápices de colores,
los carboncillos,
el papel de acuarela,
los bastidores en blanco,
la noche que se detiene,
el día que no empieza,
la lumbre de una candela que se extingue.

Anhelo escuchar el rito de la primavera
para quedarme en silencio
y escuchar solo a Stravinski.
La habitación está en llamas.
Afuera un árbol canta.
Las aves no cesan de murmurar.
Hoy es un día de lluvia,
la tormenta se avecina
y un relámpago cae muy cerca.
Todo queda imantado,
el universo se yergue,
cae el agua desnuda,
corre por las ventanas.

Descorro el velo de la cortina.
Canta la primavera,
soy parte del rito.
Pero mi grito es agónico.
No estallo,
solo escucho la furia del relámpago
y el instante de la lluvia
que cae con furia
y tesón.
Esperaré a que pase la tormenta, me digo.
Pero yo soy la tormenta.

*-*-*-

O MURMÚRIO DAS COISAS

Inquieta-me o murmúrio das coisas,
as chaves,
os livros postos ao acaso,
a roupa que descansa na cadeira,
a caixa de lápis de cor,
os lápis de carvão,
o papel de aguarela,
as telas em branco,
a noite que se demora,
o dia que não começa,
a chama de uma vela que se extingue.

Anseio escutar o rito da primavera
para ficar em silêncio
e ouvir apenas Stravinski.
O quarto está em chamas.
Lá fora uma árvore canta.
As aves não cessam de pipilar.
Hoje é um dia de chuva,
a tempestade aproxima-se
e um relâmpago cai muito perto.
Tudo está como que magnetizado,
o universo ergue-se,
cai a água límpida,
escorre pelas janelas.

Corro a cortina.
A primavera canta,
sou parte de um rito.
Mas o meu grito é triste.
Contenho-me,
apenas escuto a fúria do relâmpago
e o instante da chuva
que cai com fúria
e persistência.
Esperarei que a tempestade passe, digo para comigo.
Mas sou eu a tempestade.

*-*-*-*-*

Tradução de Filipa Vera Jardim


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